Concentración en apoyo a l@s vecin@s de la Cañada Real. Miércoles 23 de abril, Cibeles, 19 h.
Dos viviendas y una pensión derribadas el lunes 21 de abril en la Cañada Real Galiana sin orden judicial de derribo ni preaviso y bajo la presencia de un imponente dispositivo de seguridad.
Concentración miércoles 23 a las 19 horas en Cibeles. Acude.
Lo ocurrido ayer 22 de abril en la Cañada Real es una nueva manisfestación de la vulneración de los derechos humanos en nuestra ciudad, poniendose de manifiesto otra vez la existencia de ciudadanos de primera y tercera clase. No ciudadanos.
Los derribos llevados a cabo hoy en la Cañada Real se realizaron desde la ilegalidad con la protección masiva de las fuerzas de seguridad. Ni siquiera se molestaron en ampararse en una orden judicial de derribo. No existía, no la tenían, no hacía falta.
Tampoco existió preaviso a las doce familias afectadas, tomándolas por sorpresa en su rutina diaria e impidiendo que se pudieran organizar.
Institucionalmente se habla de la ilegalidad de las viviendas de la Cañada, pero son las mismas instituciones las que se amparan en la ilegalidad para llevar a cabo sus actuaciones.
A las cuarenta mil personas que, se estima, viven en la Cañada, se les van a arrebatar su casa y sus derechos, pero el gobierno que enarbola el Estado de bienestar y de derecho, no les ofrece alernativa, ni bienestar, ni derecho.
El Ayuntamiento de Madrid ha sido incapaz de dialogar con estos ciudadanos, dando como única respuesta un despliegue de alrededor de 400 miembros de diversas fuerzas de seguridad del Estado. La Cañada se convirtió así en un espacio en estado de sitio y excepción, impidiendo la entrada a las zonas afectadas de medios de comunicación, vecindad, colectivos sociales y abogados, lo que se tradujo en la indefensión, vulnerabilidad y aislamiento absolutos de sus habitantes.
Se ha creado en torno a la Cañada un vacío institucional, y de derechos, intencionado, en el que nadie parece querer ser el responbsable de la suerte de sus habitantes. Sin embargo sí pertenecen a instituciones públicas los técnicos de urbanismo que han planificado el derribo de las tres casas ayer día 22, y amenazan con implentar el derribo de otras treinta.
Dicho vacío institucional sirve además como herramienta y estrategia para encubrir la consecución, muy lucrativa, de tres proyectos urbanísticos mixtos, de iniciativa privada y pública, que se planean ejecutar en la zona: Valdecarros, Los Ahijonales y Los Berrocales, en los que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid tienen una participación directa.
Los derribos de ayer han dejado en la calle a unas doce familias entre las que se contaban unos veinte niños y niñas. La única alternativa que se les ofreció fue una estancia temporal de 48 horas en la central del Samur Social, obviando el hecho de que todas sus pertencias, historia y dignidad habían quedado también sepultadas.
La opinión pública y la sociedad civil deben saber que la Cañda Real es un espacio oscuro donde no existen los derechos humanos ni la ciudadanía. Un espacio abierto para el racismo institucional y sus lucrativos proyectos.
La forma de luchar contra la exclusión social parece que pasa, en nuestros días, por la intervención a base de apisonadora y grúa, provocar más miseria, exlcusión y mirar para otro lado.
Los vecinos y vecinas de la Cañada Real necesitan del apoyo de la sociedad civil en su lucha por una vivienda digna, contra la impunidad, por la defensa de sus derechos fundamentales y su proceso de dignificación.
Han convocado tras una asamblea extraordinaria una concentración hoy miércoles 23 de abril a las 19 horas en la Plaza de Cibeles. Acude por los derechos de todas y todos.
Patio Maravillas
Más información:
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